• El regreso de los 70 discípulos

    El regreso de los setenta discípulos (Lucas 10.17-24) ilustra su asombro tras su misión. Jesús los reorienta hacia lo esencial: alegrarse de que sus nombres estén inscritos en los cielos. Proclama la soberanía divina en la revelación, concedida a los humildes más que a los sabios. La declaración del versículo 22 afirma la intimidad única del Padre y del Hijo, y hace de Jesús el único mediador del conocimiento divino. Lucas subraya así la continuidad de la obra evangélica.

    San Mateo 11.25-27 (Reina-Valera 1909) :
    En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.
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